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¿Quien gana y quién pierde?

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La Opinion
Orson Aguilar Samuel S. Kang

El recién anunciado plan de AT&T de adquirir T-Mobile tiene el potencial de cambiar el espectro de las comunicaciones de manera importante. Algunos ya han aplaudido o condenado la propuesta de la fusión, pero antes de apresurarnos a emitir un juicio, (y reguladores federales les podría tomar un año o más para aprobar o rechazar la propuesta), puede que convenga respirar profundo, tomar un paso hacia atrás, y ver el contexto completo.

El contexto completo tiene como tema general ‘las conexiones’. No hace mucho, las comunicaciones distintas habitaban en espacios distintos: teléfono aquí, computadora por allá, televisión en el cuarto de al lado, y así sucesivamente. Pero las barreras entre estos espacios se están desvaneciendo. Tu teléfono, computadora y televisión no sólo están más conectados, sino que puede que hasta sean el mismo aparato —y las conexiones entre estos aparatos y el mundo, son cada vez más inalámbricas.

De hecho, ha sido predicho que para el año 2020, la mayoría de las conexiones de internet serán inalámbricas.

Así que la comunicación inalámbrica ya no es un lujo, sino que es una necesidad económica. Cada vez será más requerida para poder acceder a empleos, educación, información de salud y participación cívica. El acceso a esta tecnología a precio razonable es crucial para el bienestar individual y comunitario, lo cual es razón para hacer preguntas e informarnos sobre el efecto de la fusión de AT&T y T-Mobile.

Mucho se ha escrito sobre la llamada “brecha digital”, y la desigualdad digital continúa siendo un problema importante, tanto en California como en el resto del país. Cuando The Greenlining Institute estudió el problema en el 2009, encontramos que los californianos con ingresos anuales de al menos $80,000, eran doblemente más propensos a usar el internet a comparación de aquellos con ingresos de $40,000. En el 2010, un estudio de la Universidad de Georgetown, encontró que afroamericanos y latinos están atrasados a comparación de los anglosajones, en cuanto al acceso a banda ancha, a nivel nacional. En California, los latinos están dentro del grupo menos propenso a tener acceso a banda ancha o usar el internet.

El costo es ciertamente un factor en todo esto, y lo seguirá siendo en cuanto que la banda ancha inalámbrica incremente su importancia. T-Mobile es conocido por ser un proveedor de bajo costo. ¿Qué pasará con los servicios de bajo costo conforme los jugadores se consolidan y la competencia disminuye? ¿Menos opciones significará que los consumidores pagan más? ¿Serán empujados los clientes existentes de T-Mobile a planes más caros?

Randall L. Stephenson, el CEO de AT&T, ha dicho que la consolidación no llevará a cuentas más elevadas.

No sorprende que el CEO de Sprint, Dan Hesse, haya declarado enfáticamente que la fusión amenaza cualquier oportunidad de competencia. Pero, ¿había realmente competencia en la industria inalámbrica?

Por el lado bueno, ¿tendrán más estadounidenses acceso a servicio de banda ancha como resultado de esta fusión? Esa es la promesa y la esperanza, pero, ¿de realizará?

De cualquier modo, servicio accesible y comprable es imperativo. Sin eso, los californianos de bajos ingresos y las comunidades de color que están ahora en el lado perdedor de la brecha digital, quedarán aún más rezagados. Es un contraste que impacta con otros aspectos de la desigualdad digital, afroamericanos y latinos que hablan inglés, son más propensos que los anglosajones a poseer un teléfono celular, y utilizarlo para acceder el internet.

¿Y qué sobre los empleos? Las fusiones típicamente significan pérdidas sustanciales de trabajos, siendo que las empresas se unen y consolidan la fuerza laboral. ¿Qué pasará con los empleos de AT&T y T-Mobile? ¿Qué hará la empresa fusionada para mitigar los efectos de la pérdida de empleos?

En California, AT&T tiene un excelentes antecedentes de contratar servicios de pequeñas empresas que pertenecen a las minorías, pero la mayoría de sus proveedores del Valle del Silicio no lo hacen así. ¿Qué hará AT&T para cambiar esto? ¿Podrían esfuerzos similares, a escala nacional, ayudar a comunidades desfavorecidas a superar los efectos de la pérdida de empleos en la compañía fusionada?

Hoy tenemos más preguntas que respuestas. Pero nadie debe dudar que esta fusión, de realizarse, afectara a casi cada hombre, mujer, infante y comunidad en Estados Unidos. Los reguladores federales tendrán que hacer muchas preguntas, y todos debemos poner mucha atención a las respuestas.